Trío ternura
—¿Cómo así que una fiesta de películas? Querrás decir de disfraces. —Que no es de disfraces. Apenas lleguemos te vas a dar cuenta. —¿Entonces no me puedo ir de Albert Einstein? —Pues no es que no puedas, pero… —No me digas, está bien, ya pensaré el ajuar. Ginger tiró la puerta del cuarto. Caminó hacia el balcón, cogió la pipa y fumó un poco de yerba. Siempre le daba mucha pereza ir a las fiestas de mis amigas, le parecía que con todas había tenido cuento. Y aunque exageraba, no con todas, sí con casi todas. Su intuición no le fallaba. Al final de las fiestas ella me preguntaba si había tenido algo con “x” o “y” persona. Por lo general le contaba cómo había sido el rollo. A Ginger le daban celos, no podía disimularlo, pero ella sabía cómo yo era. Empezamos siendo amantes. —¿Qué tal me quedó el maquillaje? —Le pregunté mientras me acercaba al balcón. —Te quedó bien. Pero esa película es de lo más cliché. —Contestó Ging...