Desaparezco en las horas mamadas, renazco de encajes. Piel, oler, saborear, ver, oír. No es suficiente con mi muy obscena imaginación recreando escenas en rincones, ni transcribirlas en poemas, videos y otras disquisiciones no es suficiente. Ni predicar el deseo, adjetivarlo, no es suficiente con editarlo hasta salpicar el teclado, eterna erección bajo el portátil, no es suficiente. Años agotando memorias de sílabas confundidas con el espacio, la autoficción y las montañas. Insoportable silencio, el prado: dónde quedaron tus besos en mis hojas, mi pelvis en tus coyunturas, el rizoma de ventura calienta pies... pasan los años, amantes vienen, van. Tomo tierra de un presente que sacuda nuestra fe, los sujetos resueltos en acorde policromático. Suma de chispazos, simulacros, calor en las cienes: hagamos el amor. No sé de lo que hablo cuando hablo de amor, no soy Carver, pero hacerlo trasviste la agresividad, mariquea lo denigrante, lo s...